Es que así es re fácil. 10 adultos jóvenes, en su salita de Magíster, con sus cafecitos, sus galletitas, citando autores, formulando teorías, reconstruyendo paradigmas, con palabras bonitas, vocabulario sofisticadao y la bibliografía perfecta. Arreglando el mundo desde la comodidad que ofrece la facultad de Comunicaciones de la PUC. Mientras tanto, allá afuera, la realidad es otra. Me recuerda Las Casitas del Barrio Alto, de Víctor Jara.
Nos las quisimos dar de salvadores de la humanidad, quisimos hacer la revolución detrás del escritorio. Y solo nos costó una hoja de nuestros cuadernos. No se preocupen, estamos a salvo.









Gracias por lo de joven. En todo caso yo no vivo ni pretendo vivir jamás en el barrio alto, y a medida que envejezco más ganas me dan de mejorar el mundo, aunque sea un poco, desde mis limitadas capacidades; solo creo que eso es una meta a largo plazo, que no se logra de un dia para otro. Esto es sólo el comienzo de una gran aventura...
ResponderEliminarPff 28 pos joven. Y a los 29, todavía.
ResponderEliminarEl famoso discurso del granito de arena, toy muy viejo pa eso yo.